Consejos para enseñar a tus hijos sobre la comunión

Como cristianos, la comunión es una parte muy significativa y sagrada de nuestra relación con Jesús. El simbolismo que encontramos al tomar la Sagrada Comunión es algo que tenemos que empezar a enseñar (y mostrar) a nuestros hijos desde que son pequeños hasta el día que partamos para estar con el Señor. Hoy comparto contigo 3 consejos prácticos para enseñar a tus hijos sobre la comunión.

Enséñales por qué comulgamos.

En nuestra casa, empezamos a enseñar a nuestros hijos sobre la comunión en el momento en que sus dulces corazoncitos sienten curiosidad. Para cada uno de nuestros tres hijos, esta ha sido una edad diferente. Para uno de los niños la edad de la curiosidad fue de 2 años, para otro de 3 y para otro de 5. Para nosotros, la edad en la que se empieza a enseñar no es tan importante como el hecho de que busquen estar más cerca de Jesús. No hay nada más dulce que nuestros hijos quieran conocer a Cristo más íntimamente por su propia voluntad.

Después de dar gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que es para vosotros; haced esto en memoria mía». Del mismo modo, después de la cena tomó la copa, diciendo: «Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto, siempre que la bebáis, en memoria mía». Porque cada vez que coméis este pan y bebéis esta copa, anunciáis la muerte del Señor hasta que venga.

En primer lugar, les enseñamos que comulgamos para honrar el sacrificio que Jesús hizo en la cruz para el perdón de nuestros pecados. Creemos que esta comprensión es primordial para recibir el pan y el vino durante la Comunión.

En segundo lugar, les enseñamos a mirar dentro de su propio corazón antes de participar en la comunión para que estén seguros de no tener falta de perdón hacia nadie, incluidos ellos mismos. Les animamos a confesar sus pecados y a pedir a Dios que les dé un corazón limpio antes de participar en el pan y el vino (zumo de uva).

Por último, les enseñamos que la comunión es una parte íntima tanto de la adoración como de la comunión con Cristo y su cuerpo de creyentes. Vemos la comunión como una oportunidad para estar íntimamente conectados con Cristo y el significado de su sacrificio en la Cruz.

Practicar la comunión juntos en casa.

En nuestro hogar, además de comulgar con el cuerpo de nuestra iglesia, comulgamos juntos como familia por las cosas que le creemos a Dios. En nuestros 16 años de ser padres, hemos descubierto que nuestros hijos han aprendido mucho sobre la Comunión simplemente viendo a mi marido y a mí tomarla juntos.

Una vez que tus hijos estén preparados (esto variará de un niño a otro) permíteles practicar la Comunión tanto en la iglesia como en casa contigo. Algunas de las cosas por las que nuestros hijos han tomado la Comunión con nosotros son:

Los objetivos a corto plazo de nuestra familia.

Es nuestra experiencia que cuando a nuestros hijos se les enseña a honrar a Dios y a recordar el sacrificio que Él hizo por nosotros en la cruz, es más probable que tengan la fe de tomar a Dios por su palabra. Tanto mi esposo como yo notamos un gran aumento en nuestra fe cuando llegamos a comprender por qué tomábamos la Comunión. Hay algo tan íntimo en saber lo que Cristo hizo por ti y tener el honor de conmemorarlo con el cuerpo.

Cuando estén preparados, deja que se involucren más.

Más allá de los detalles para regalar en comuniones dejamos que nuestros hijos nos hagan saber cuándo están preparados para participar más en la Comunión. Por ejemplo, les invitamos a hablar con nosotros sobre los objetivos de la familia y otras áreas en las que estamos buscando la sabiduría y el favor de Dios. Es sorprendente la sabiduría que un niño, que está preparado, puede aportar a la mesa del Señor.

Otras ideas incluyen:

  • Ayudar a preparar la comunión en casa o en la iglesia.
  • Encontrar las Escrituras para acompañar nuestra Comunión familiar (cosas por las que estamos parados en la fe).
  • Orar específicamente por los que participan.

La comunión es una parte tan preciosa e íntima de la vida de un cristiano. Al enseñar y compartir tu corazón sobre este tierno acto de obediencia y adoración, estamos dando a nuestros hijos la mejor visión que pueden tener sobre el tema. No hay nada más dulce que participar en la comunión en familia y ver a Dios obrar en el corazón de los que más quieres. Haz crecer tu colección.

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